Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía

Red de grupos antimilitaristas, noviolentos, ecologistas y feministas. La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra, y a luchar por la eliminación de todas sus causas.

Vientos de justicia y libertad desde la orilla sur del Mediterráneo


El año 2011 ha comenzado con la irrupción de los pueblos del Norte de África, de Jordania y Yemen tomando la calle y expresando sus aspiraciones de justicia y libertad. Pueblos vivos, llenos de juventud, capaces de jugarse la vida buscando la libertad en cualquier parte del mundo, que hoy están apostando por buscarla en su propia tierra.


Puede sorprender la fuerza y la capacidad que ha demostrado la movilización popular, especialmente en Túnez y en Egipto. Pero no surgen de la nada. El levantamiento de la cuenca minera de Gafsa que durante varios meses desafió al poder de Ben Alí y que solamente se sometió tras una represión brutal, así como la impresionante huelga de más de 20.000 trabajadores/as en Mahalla (Egipto), ya habían anunciado la capacidad de los/as trabajadores/as tunecinos y egipcios para hacer frente a la dictadura.

En todos estos países, encontramos unas características comunes. Regímenes neocoloniales, sometidos a los intereses de la UE y de EEUU, dictaduras represivas con fachadas democráticas al gusto occidental (parlamento, elecciones…) con concentración del poder y la riqueza en el partido y las elites dominantes, rodeados de corrupción, clientelismo y desprecio total a los derechos humanos.

Túnez

Túnez comenzó su revuelta el  17 de diciembre con la autoinmolación de Mohamed Bouazizi. A partir de ahí, surgió un movimiento escalonado de lucha que comenzó en toda la región de Sidi Bouzid, Kasserine…, que se extendió a la costa (Sfax, Gabes…) hasta llegar a la capital donde ya se organizaba  el asalto al palacio presidencial en Cartago cuando Ben Alí huyó.

En este proceso, iniciado de abajo arriba y sin vanguardia dirigente, ha tenido un papel importante la implicación directa de los sindicatos de base de la UGTT, como única fuerza organizada inmersa en la revolución. También está teniendo una importancia decisiva la autoorganización popular en muchas zonas del país ante el abandono de las instituciones por parte de los seguidores de Ben Ali.

La situación está clarificada en Túnez. Por un lado, el actual gobierno, que anunció su composición el 27 de enero tras la visita de Jeffrey Feltman (Vicesecretario de Estado americano para asuntos de Oriente Próximo) comenzó su trabajo con la amplia y brutal represión de la caravana de la revolución, acampada frente al despacho del primer ministro en la Kasba. Su objetivo es claro: mantener la continuidad del sistema neoliberal y neocolonial, manteniendo la dependencia de EEUU y de la UE, reforzar el aparato estatal con una mayor plurali8dad, dando cancha  a los partidos de oposición colaboradores, entre los que se encuentra el partido comunista, el Tajdid, y acabar con toda la autoorganización popular.

Frente a esta opción, la movilización popular que quiere romper la barrera del gobierno provisional y profundizar en la revolución y en la autoorganización popular. Ya ha conseguido tres cambios de gobierno, haciendo dimitir del mismo a la mayoría de los ministros de Ben Ali, sustituidos por tecnócratas, y busca una mayor coordinación y capacidad de movilización, expresadas en el Frente Popular de Liberación de Túnez o en el Frente 14 de enero, que siguen impulsando y defendiendo los consejos populares creados.

El domingo 20 de febrero, tras una masiva manifestación en la capital, han vuelto a acampar en la plaza de la Kasbah, pidiendo la dimisión del gobierno provisional de Ghanouchi. El viernes 25 de febrero, otra manifestación masiva en Túnez pidiendo la dimisión del gobierno, sigue recordando que la lucha continúae en Túnez

También señalar el papel de una institución clave del estado: el ejército. Un ejército, no partícipe directo de la mafia de Ben Ali en el reparto de las riquezas del país, que ha optado por no implicarse en su defensa, y cuya amenaza de intervención sirve de pretexto a algunos opositores para colaborar con el gobierno Ghanouchi. El ejército ha seguido claramente los “consejos” de los EEUU.: echar el lastre de Ben Ali para mantener el sistema. Pero recordemos que el ejército tunecino ya fue utilizado contra el pueblo en las revueltas del pan de 1981 y 1984

Egipto

Al hilo de la revolución tunecina y convocada por facebok, el día 25 de enero millares de personas se concentran en la plaza Tahrir de El Cairo con la exigencia de justicia y libertad y la salida de Moubarak. La respuesta del poder, la misma que en Túnez: represión brutal, centenares de muertos, utilización de las milicias del partido del poder (PND) contra el pueblo y salida del ejército a la calle, en principio sin una intervención directa.

Egipto tiene dos diferencias claves con Túnez. Por un lado, su importante papel estratégico en la zona, como aliado de EEUU e Israel y punto de encuentro del norte de África con Oriente medio. Por otro, un ejército que participa del poder desde 1952 e implicado directamente en el régimen de Moubarak.

De ahí, la opción tomada por el poder: un golpe de estado militar. Frente a las movilizaciones obreras y los procesos de autoorganización popular que se están gestando, los militares se han deshecho de Moubarak, sustituido por Omar Suleiman, jefe de los servicios de información militares, haciendo el cambio desde el propio régimen y obligando por la fuerza a los manifestantes a desalojar la plaza Tahrir, tras la huida de Moubarak

Desde las opciones revolucionarías, está claro la necesidad de seguir impulsando la movilización con planteamientos  de acabar de una manera más radical con el aparato del poder, representado por el PND a nivel político y la EDUF, a nivel sindical,, impulsar la redistribución radical de la riqueza y combatir la corrupción, El viernes 25 de febrero, miles de manifestantes han vuelto a ocupar la plaza Tahrir, recordando al gobierno militar su compromiso de cambios reales en el país y la voluntad popular de transformación social.

En este sentido, es importante el avance que se está produciendo en el sindicalismo independiente egipcio, hasta este momento muy débil, pero que en estas circunstancias avanza con gran rapidez. La creación del comité constituyente de la federación de Sindicatos independientes (que consta ya de 4 sindicatos), las movilizaciones contra la afiliación obligatoria al sindicato del poder, la ETUF y contra el nombramiento del tesorero de la ETUF como nuevo ministro de trabajo, son muestras del desarrollo de la conciencia de la clase obrera egipcia, que está desembarazándose de la ETUF, sindicato ligado totalmente al aparato del partido de Moubarak, a la corrupción e incluso a la represión de las manifestaciones antes de la caída de Moubarak, al que la ETUF apoyó hasta el final.

Libia

También el pueblo libio se ha lanzado a la calle para  derrocar al dictador Ghadafi. Convocado también por facebook, el 17 de febrero, la respuesta represiva y salvaje del dictador y de su hijo, ha provocado una rebelión que  cada vez va ganando más zonas del país.

La sociedad libia ha seguido manteniendo una  estructura tribal. Hasta ahora Gadafi ha mantenido el `pacto entre las tribus, situando su poder por encima de cualquier norma y ley. Es el líder, el que está por encima de todo y de todos.

El levantamiento de la tribu de Alwarfefa contra Ghadafi, la tribu más importante de Libia, una sexta parte de la población, predominante en el este y extendida por todo el país,  a la que se han sumado otras tribus, especialmente las tribus Amazighhs (como los znata y los tuaregs) perseguidas duramente por la dictadura de Ghadafi, le ha puesto contra las cuerdas, manteniendo solamente como base social los elementos de su tribu (Lagdadfa) privilegiados por el poder y los mercenarios a sueldo, contratados para la represión

Hay que oponerse tajantemente a la posible intervención militar de la OTAN con la coartada de evitar la masacre que está provocando Gadafi, cuando esa intervención provocaría mucha más destrucción. Será el pueblo libio quien sabrá encontrar su salida.

Argelia

A las revueltas juveniles de los primeros días de enero han sucedido las marchas convocadas por la Coordinación Nacional por el cambio y la democracia en Argel y otras ciudades como Orán. El gobierno tiene miedo y lanza una sarta de promesas que van desde el levantamiento del estado de urgencia hasta medidas contra el paro, de ayuda a la vivienda, control de precios, ayuda al comercio.

En Argelia, es directamente el ejército quien detenta el poder, delegado parcialmente en el gobierno de Bouteflika, para ocultar con una fachada democrática la realidad de una dictadura militar y de un poder asesino. Dictadura militar, apoyada por EEUU y la UE, pero que mantiene cierta autonomía basada en los recursos de gas y petróleo, repartidos entre la empresa del poder Sonatrach y las multinacionales petrolíferas, incluida “nuestra” Repsol.

La creación de la Coordinación Nacional por el cambio y la democracia, que se ha colocado claramente junto a las revueltas juveniles de enero, pidiendo la libertad de todos los detenidos, y que está impulsada por el sindicalismo autónomo, está abriendo un camino de movilizaciones que está abriendo brechas en la dictadura militar, muy dividida y en continua contradicción con el gobierno tripartito y el presidente Bouteflika.

Las dos marchas convocadas en Argel por la CNCD han sido violentamente reprimidas. Pero ya las primeras conquistas se están consiguiendo: el anuncio del levantamiento del estado de urgencia es una primera gran victoria, aunque el poder la está utilizando y la utilizará para dividir a la oposición argelina, especialidad de los servicios secretos argelinos, expertos en dividir a las organizaciones de la oposición (por ejemplo, con el sindicalismo autónomo)

Marruecos

Marruecos nunca ha dejado de tener en los últimos años  levantamientos populares, generalmente aislados y en zonas marginales (Tinghir, Sidi Ifni, Alhoceima, Boumalne Dadés, Bouarfa, Sefrou, Missour…)- Pero el makhzen marroquí, ya desde Hassan II con su modelo de alternancia, inició procesos de asimilación de la oposición al poder, repartiendo pequeñas parcelas de poder (ayuntamientos, diputaciones, parlamento…) entre los numerosos partidos y sindicatos, colaboradores de la llamada transición democrática en Marruecos. Esto le permite tener un colchón para amortiguar las revueltas populares.

Sin embargo, la influencia de las revoluciones de Túnez y Egipto es evidente en Marruecos. El 20 de febrero, con las movilizaciones planteadas desde Facebok, a las que se han sumado todas las organizaciones de la izquierda (salvo la vergonzosa actuación del PPS, antiguo partido comunista), ha comenzado un proceso de lucha por todo Marruecos, que, aunque en Rabat y Casablanca no ha sido tan masivo, se ha extendido por todos los rincones de Marruecos, con unas 53 movilizaciones.

La represión está siendo dura. Un muerto a palos por la policía en Sefrou, represiones muy duras a los estudiantes de Fes, Agadir y Marrakech. Ocupación por las fuerzas represivas de varios pueblos del Rif (Imzouren, Ait Bouayach, Boukidan…)

Pero el proceso de movilizaciones ha comenzado y hay nuevas convocatorias anunciadas. El pueblo marroquí se está poniendo en marcha. Junto a las movilizacionesConclusiones por el cambio, huelgas en la función pública, en la enseñanza, luchas de obrer@s agrícolas…

Conclusiones

Los procesos están abiertos. Nuestros pueblos vecinos nos están enseñando lo que es luchar por cambiar, por la dignidad y la libertad.. Pueblos que nos están demostrando su capacidad de derribar tiranos, que han sido impuestos o apoyados desde Europa

Pueblos que no han necesitado de líderes ni de vanguardias y sí de autoorganización desde abajo, de sindicatos combativos y movimientos sociales de base, para impulsar procesos de movilización, de autogestión y de crítica al poder. Jóvenes diplomados tunecinos al frente de consejos comunales, construyendo nuevas formas de vida.

La revolución vuelve a estar en el orden del día. En la orilla sur del Mediterráneo, los pueblos se están levantando, tomando sus propias decisiones y derribando dictadores. ¿Para cuando enfrentarnos a nuestros dictadores, el capital, los bancos, las multinacionales?

Agustín Gómez Acosta. Equipo de trabajo para el norte de África de la S. de RR. II. de la CGT.

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