Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía

Red de grupos antimilitaristas, noviolentos, ecologistas y feministas. La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra, y a luchar por la eliminación de todas sus causas.

El Tratado Transatlántico de libre comercio e inversión (TTIP) y el Militarismo

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La Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía (RANA) se une a la celebración del Día Global contra el Tratado Transatlántico de libre comercio e inversión (TTIP) que la UE y EEUU están negociando desde junio de 2.013 con el máximo de secretismo, al margen de las poblaciones y sus intereses, con gran desconocimiento de la mayoría de la sociedad civil. Abusando de un poder corporativo y multinacional frente a la soberanía democrática y convirtiendo la economía en una guerra.

El TTIP complementa a nivel económico lo que hace la OTAN, a nivel militar y estratégico. Si la OTAN es el actor global que apoya militarmente a los gobiernos para garantizar el acceso a recursos, sobre todo petróleo y minerales, a través de intervenciones militares con que lograr el control sobre estados a los que someten para, más tarde, expoliarlos y empobrecerlos (Somalia, Mali, etc), el TTIP hace lo mismo con la economía, utilizando estándares compartidos e imponiéndolos con estrategias de guerra, tanto a países del exterior como del interior, en contra, incluso, de las poblaciones de la UE y los EE.UU.

La regulación de esta guerra económica contempla tres aspectos que legitiman los procesos de negociación
- A través de la puesta en marcha de los tribunales ISDS, que equiparan multinacionales y estados soberanos, protegiendo las inversiones privadas, el beneficio privado, elevando el derecho de las multinacionales por encima de los intereses sociales y medioambientales
- Consejo de Cooperación Regulatoria consistente en la regulación de las normas laborales, medioambientales y de productos, a la baja,, favoreciendo el uso de los transgénicos, las políticas de r ecortes…
- Abolición de “barreras arancelarias”, que significaría que una sociedad no tendría la opción de proteger sus productores locales ya que al abolirlas, las multinacionales no tiene que cumplir con las mismas normas medioambientales y/o laborales y eso implica menos gastos. Los productores locales, al no poder competir en el mismo mercado, quedan en desigualdad de condiciones.

La imposición del TTIP supone:
- La necesidad de incrementar los gastos militares y el desarrollo de la OTAN como “fuerza global “. Es de suponer que ante cualquier conflicto: sobre recursos (agrícolas, energéticos, naturales…), cambio climáticos etc, la respuesta, será de carácter militar y esto requiere un aumento del gasto militar para la transformación de las Fuerzas Armadas de los estados de Europa. Por ejemplo, España ya está tomando un papel del liderazgo tanto dentro de la OTAN, con el mando de las Fuerzas Navales de Respuesta Rápida en 2015 y de las Fuerzas Terrestres de Respuesta Rápida y desarrollo de las primeras fuerzas de muy alta disponibilidad en 2016, como dentro del la UE convertida, actualmente, en el segundo país proveedor de tropas.

- La militarización de los diferentes conflictos

— Laborales, porque al bajar los estándares, desaparece la protección de los y las trabajadoras a causa de la flexibilización total del trabajo: contratos de “cero horas”, desigual remuneración entre hombres y mujeres., no reconocimiento de responsabilidades familiares, de trabajos domésticos, la desprotección de la maternidad (regulación de permisos, prestaciones, derecho a la lactancia)

— Sociales: recortes en servicios públicos, educación, salud, servicios sociales, que provocan marginalidad, exclusión, pobreza, discriminación, etc

— medio ambientales: cultivos de transgénicos, proyectos de minería y de explotación de minerales e hidrocarburos (fracking) La solución de estos conflictos lleva implícita, cada vez más, el uso de la fuerza y la represión policial y militar. El TTIP impide solucionar los conflictos de otra manera que no sea a favor del beneficio privado de las multinacionales que las coloca por encima de los intereses públicos reclamados por los movimientos sociales.

La imposición del TTIP conlleva una fuerte militarización de la represión social y el establecimiento de leyes que lo respalden como la ley de seguridad ciudadana, que criminaliza las protestas, el cambio del Código Penal que pretende condenar a diferentes sectores de la población convirtiéndolos en una “clase de criminales” al normalizar su paso por la cárcel (inmigración, etnia gitana, desobediencia civil, colectivos de exclusión social…)

Decir NO al TTIP es reconocer que el capital, el patriarcado y el militarismo van de la mano y se necesitan mutuamente para mantenerse.

No a la militarización de Andalucía, no al TTIP

Mas información en http://andalucianottip.nosorganizam…

 

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