Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía

Red de grupos antimilitaristas, noviolentos, ecologistas y feministas. La guerra es un crimen contra la humanidad. Por ello me comprometo a no apoyar ningún tipo de guerra, y a luchar por la eliminación de todas sus causas.

Archivos en la Categoría: Gastos, ventas e industria militar

Tres asociaciones de Cádiz se unen para rechazar públicamente el gasto militar

EWDsfCrWoAcjtOWPortaldecadiz.com. La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, junto con Ecologistas en Acción y USTEA Cádiz han participado en la campaña global contra el gasto militar GDAMS 2020.

Estos colectivos se han unido a esta iniciativa que cada año, a nivel mundial, denuncia lo absurdo que es destinar ingentes sumas de dinero a gastos militares mientras las necesidades básicas de millones de personas se quedan sin cubrir.

La Declaración del GDAMS 2020 denuncia que la crisis pandémica de COVID-19 ha mostrado al mundo dónde deberían estar las prioridades de la humanidad. Este gran ataque a la seguridad de las personas en todo el mundo avergüenza y desacredita los gastos militares mundiales y los muestra como un desperdicio escandaloso y una pérdida de oportunidades. Lo que el mundo necesita ahora es centrar todos los medios en amenazas de seguridad vitales: condiciones de vida saludables para todos, lo que necesariamente implica sociedades más justas, verdes y pacíficas.

Los Días Globales de Acción sobre Gasto Militar (GDAMS) 2020 llaman la atención sobre los vastos costos de oportunidad de los niveles actuales de gasto militar, 1’82 billones de dólares al año, casi $ 5 mil millones por día, $ 239 por persona. Cuando una minoría de la población mundial decide financiar los preparativos de guerra, todos perdemos la oportunidad de financiar políticas que aborden nuestras amenazas de seguridad reales.

Los ejércitos no pueden  detener esta pandemia

Tal crisis solo puede abordarse apoyando la atención médica y otras actividades de soporte vital, no con equipos militares y personal preparado para la guerra. El hecho de que se desplieguen activos militares durante esta crisis puede ser profundamente engañoso: no justifica sus presupuestos inflados ni significa que estén resolviendo esta crisis. Al contrario: necesitamos menos soldados, aviones, tanques y portaaviones y más médicos, ambulancias y hospitales. Durante décadas nos hemos equivocado acerca de nuestras prioridades, es hora de reconsiderar cómo el gasto militar ha tomado una gran cantidad de recursos públicos para proporcionar una noción falsa de seguridad que no tiene nada que ver con las necesidades y los derechos de las personas a la atención médica, la educación, y vivienda, entre otros servicios sociales esenciales.

 Es hora de trasladar el presupuesto militar a las necesidades humanas

Las reducciones importantes en el gasto militar liberarían recursos no solo para proporcionar atención médica universal, sino también para hacer frente a emergencias climáticas y humanitarias, que también cobran miles de vidas cada año, especialmente en países del mundo Sur, que sufre las peores consecuencias de un modelo económico que se les ha impuesto. Los encargados de tomar decisiones han dado preferencia durante décadas al gasto militar. Esta crisis de salud tan grave debe enseñarnos algo.  Los servicios públicos de protección civil necesitan fondos suficientes para funcionar adecuadamente. También tenemos que asegurarnos de que esta crisis no sea pagada por los más vulnerables, como ha sucedido muchas veces antes. La reasignación de los presupuestos de defensa ayudaría a financiar una transición muy necesaria hacia sociedades y economías más pacíficas, justas y sostenibles.

Durante la campaña  GDAMS 2020 (del 10 de abril al 9 de mayo) se han llevado a cabo  acciones en todo el mundo para exigir reducciones importantes del gasto militar con el fin de financiar medidas urgentes para enfrentar la pandemia de COVID-19 y proporcionar seguridad humana para todos los seres humanos, con inversión en los servicios públicos y sociales como atención médica, educación, vivienda, residencias de personas mayores, etc. y no en militarización.

La forma en que entendemos y contamos la historia de esta crisis como sociedad definirá las medidas que se tomarán después.

Desde APDHA, Ecologistas en Acción y USTEA coincidimos con los objetivos de esta campaña global que debe contribuir a mejorar la falta de inversiones para asegurar los Derechos Humanos básicos, un Medio Ambiente y un Clima sostenibles y una Educación comprometida con valores como la Paz, la Justicia y la Solidaridad.

Los Días de Acción sobre Gasto Militar (GDAMS) 2020 reclaman “Gastos militares para inversión en sanidad”

gdams-el-gasto-militar-nos-cuesta-un-mundoLos Días de Acción sobre Gasto Militar (GDAMS por sus siglas en inglés), que este año están teniendo lugar entre el 10 de abril y el 9 de mayo, reclaman “Gastos militares para inversión en sanidad”. Este periodo especial de acciones es parte de la campaña GCOMS (Campaña de Acción Global sobre el Gasto Militar) del International Peace Bureau (IPB) que coordina el Centro Delàs y que tiene por objetivo demandar grandes reducciones del gasto militar mundial y la redirección de estos fondos públicos a atender las verdaderas necesidades humanas.

“La pandemia del COVID-19 nos ha mostrado dónde están y dónde deberían estar nuestras prioridades como sociedad. Este brutal ataque a la seguridad de las personas en todo el mundo desacredita los niveles de gasto militar mundiales y pone en evidencia el sangrante derroche y pérdida de oportunidades que suponen. Lo que el mundo necesita ahora es centrar sus esfuerzos en amenazas vitales a la Seguridad: condiciones de vida saludable para todas, lo que necesariamente lleva a sociedades más justes, verdes y pacíficas.

“Los Días de Acción Global sobre el Gasto Militar (GDAMS por sus siglas en inglés) de 2020 quieren dirigir la atención hacia el alto coste de oportunidad que suponen los actuales niveles de gasto militar: 1,82 billones de dólares al año, casi 5.000 millones de dólares al día, 239 dólares por persona. Cuando una minoría de la población mundial decide financiar los preparativos de la guerra, todas perdemos la oportunidad de dotar de fondos políticas que confronten las verdaderas amenazas a nuestra seguridad”.

Para acompañar este llamamiento, la campaña global para la reducción del gasto militar ha elaborado una infografía donde compara el gasto militar con el gasto orientada a la seguridad humana, poniendo en perspectiva los costes de los preparativos para la guerra en comparación a los costes relacionados con la sanidad y el bienestar de las personas

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“Drásticas reducciones del gasto militar liberarían recursos no solo para garantizar una sanidad universal, sino también para hacer frente a las emergencias climáticas y humanitarias, que también provocan miles de muertos cada año, especialmente en los países del Sur Global, que están sufriendo las peores consecuencias de un modelo económico que les ha sido impuesto”. Así lo remarca la declaración que ha hecho pública la campaña, disponible en castellano y en catalán, y en otros idiomas.

Puedes consultar todas las acciones celebradas y previstas por parte de organizaciones y movimientos sociales de todo el mundo en el marco de los GDAMS aquí.

 

Por una economía verde y desmilitarizada

La experiencia está siendo dura en muchos sentidos. El número de personas fallecidas está siendo espeluznante. La deslealtad de las derechas (autoras de los recortes en sanidad durante años) hacia el gobierno está siendo brutal y, como han dicho varios líderes políticos, miserable. La resistencia de la ciudadanía, sorprendente. La lección que el sector profesional sanitario está dando a toda la sociedad, inolvidable.
Todos nos hacemos muchas preguntas, en medio del dolor, la preocupación y el miedo, respecto al futuro inmediato. Las consecuencias económicas, en un contexto de injusticias sociales galopantes que ya conocíamos, van a ser muy duras, muy negativas incluso a pesar de los esfuerzos del gobierno por paliar el golpe.
 

Sin embargo, por varias razones, el continuo y chirriante lenguaje bélico de Pedro Sánchez en su discurso contra el coronavirus es un flaco favor a una solución social a la crisis pandémica en que vivimos. Recordemos que el gasto militar español asciende a decenas de miles de millones de euros, más la deuda militar pendiente, y que la mayoría de las tareas que la UME está realizando la podían realizar perfectamente trabajadores civiles contratados al efecto. Que no se nos olvide lo más obvio: el despliegue del ejército por las calles y plazas de toda España es, como la ciudadanía muestra con su comportamiento ejemplar, completamente innecesario. No necesitamos moral militar para “vencer a este enemigo que nos invade”, sino recursos para la ciencia y para los profesionales sanitarios. No es la disciplina militar lo que nos conducirá a superar esta grave crisis, sino simplemente la responsabilidad de la ciudadanía y, sobre todo, la profesionalidad demostrada de los sanitarios. Por Cristóbal Orellana González, de Ecologistas en Acción-Andalucía y de la Red Antimilitarista y Noviolenta de Andalucía (R.A.N.A.)

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Tiempo de cambiar de prioridades. Objeción Fiscal al Gasto Militar.

¿Recordáis el cántico pacifista “Gastos militares para Escuelas y Hospitales”?

Este año, en el mes de enero, recibimos el último avión de combate Eurofigther Typhoon de un lote de 73 (Infodefensa), con un gasto del Ministerio de Defensa de más de 9.200 millones de euros (más otros de 906 millones recién aprobados para modernizaciones). Y se hablaba de la compra de otros 40 aviones por un importe no inferior a 4.000 millones de euros.

Un hospital de una gran ciudad cuesta unos 500 millones aprox. Sevilla tiene 3 hospitales que dan servicio a 1,9 millones de personas, hagamos cuentas para ver como nos hubiéramos enfrentado a esta pandemia del Coronavirus con estos recursos económicos. Y cómo habría sido en los Hospitales de todo el territorio español.

Y esto es un dato de una parte pequeña del gasto militar que en el año 2019 ascendió a 23.577,96 millones de euros.

Ante esta situación más que nunca te proponemos la campaña de Objeción Fiscal al Gasto Militar [+Info], también en la web del Grupo Antimilitarista Tortuga.

Ejército y Coronavirus

Cuando en verano vemos grandes incendios forestales en nuestro país, enseguida los telediarios nos ofrecen imágenes de la Unidad Militar de Emergencias (UME) con sus equipos tratando de extinguir esos incendios, a la vez que todo el país se pregunta por qué razón el gobierno no implementa equipos civiles bien formados, permanentes, bien coordinados y financiados, respaldados con los insumos necesarios, para realizar esa labor. ¿Cómo y por qué los medios de comunicación ofrecen con sus crónicas todo el protagonismo a la U.M.E.?, ¿no les preocupa que, año tras año, veamos, por ejemplo, cómo la gestión de las masas forestales carece del apoyo económico necesario que evitaría problemas?. Lo mismo ocurre cuando se producen inundaciones, terremotos o epidemias… Pareciera que la U.M.E. es usada por los gobiernos de turno y los medios de comunicación para esconder las insuficiencias económicas, fruto de la época de recortes salvajes de presupuestos que hemos padecido y seguimos padeciendo, en tantos ámbitos de los servicios públicos que han de prestarse desde la Administración. Por Cristobal Orellana.

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XXXII Marcha a Rota

No a la Guerra. No a las Bases.

– Día: Domingo, 7 de octubre de 2018.

– Hora: 12:00 h.

– Lugar: Salida desde el Parque Calderón. El Puerto de Santa María (Cádiz).

– Convoca: Plataforma Andaluza contra las Bases y la Guerra.

 

Tertulia: ¿Hablamos desde el Feminismo Antimilitarista?

Tertulia: ¿HABLAMOS DESDE EL FEMINISMO ANTIMILITARISTA?

Día: 24 de Mayo. Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme

– Hora: 19,30 h.

– Lugar: Casa La Insumisa. C/ Miguel Cid, 45. Sevilla.

– Organiza: Mujeres de Negro contra la Guerra de Sevilla.

Este 24 de Mayo queremos compartir con vosotras/os la memoria histórica de los movimientos de Mujeres por la Paz y adentrarnos en los principios del Feminismo Antimilitarista como preámbulo de los talleres participativos que pondremos en marcha el próximo otoño en La Insumisa. Además de a la tertulia, os invitamos a que difundáis los carteles que os enviamos en vuestro barrio, centro de trabajo, en las redes… porque sumando somos muchas y fuertes.

Como cada año, el 24 de Mayo celebramos el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el desarme. Estamos acostumbradas a ser visibilizadas como víctimas en los conflictos armados: prostituidas, desplazadas, violadas, esterilizadas, torturadas, desaparecidas, asesinadas…

Sin embargo, a lo largo de la Historia y en cada rincón del mundo, han surgido y surgen voces de mujeres disidentes a la guerra, tejedoras de Paz, que han puesto de manifiesto que la guerra es un fracaso de la Humanidad, de su incapacidad para resolver los conflictos de forma negociada, que la guerra es la máxima expresión de la violencia del patriarcado, de la imposición del poder a través del sometimiento, la inferiorización y la aniquilación del otro. La Historia ha ignorado nuestra disidencia y resistencia al militarismo, a los procesos de colonización, al expolio de la tierra… al mismo tiempo que el patriarcado nos ha instrumentalizado, por un lado, utilizando nuestros cuerpos como campos de batalla… por otro, convirtiéndonos en cómplices a través del miedo, del patriotismo, del etnocentrismo o de nuestra incorporación a los ejércitos.

Hoy ante la escalada bélica mundial en la que el Estado Español juega un papel crucial a través de las Bases Militares de la OTAN, el Escudo Antimisiles, el control de fronteras o la venta de armas a países que están masacrando a la población civil.

NOSOTRAS GRITAMOS ¡NO EN NUESTRO NOMBRE!

La militarización va calando en la ciudadanía a través del miedo, justificando y ejecutando leyes y políticas represivas, introduciendo en las escuelas programas de adoctrinamiento militar y patrio al más viejo estilo franquista, incrementando el presupuesto militar y policial y homogeneizando las indentidades colectivas. Por todo ello, para nosotras como feministas antimilitaristas.

LA PAZ SIGNIFICA DESMILITARIZAR LA ECONOMÍA, LOS TERRITORIOS Y LAS MENTES.

¡!FUERA LA GUERRA DE LA HISTORIA!!

TE ESPERAMOS.

Jornada de debate: ¿Nos vemos en Son de Paz?

Jornada de debate: “¿Nos vemos en Son de Paz?”

…negocios de la guerra, militarización de colegios y mentes, noviolencia.

“Gastos militares para escuelas y hospitales. OTAN NO, empleo y vivienda SÍ.”.

– Día: 28 de abril de 2018.

– Hora: 10:00 h a 14:00 h.

– Lugar: Centro de Interpretación Parque “Los Toruños”. El Puerto de Santa María (Cádiz).

– Organiza: Colectivos pacifistas andaluces.

 

Balas por tallarines

La Plataforma contra las bases militares y la guerra celebra un debate sobre alternativas a la industria militar que constata que la utopía es posible al plantear diversos modelos de empleo basados en la paz y el progreso social.

¿Hay alternativas a la industria militar?. Bajo este candente interrogante, la Plataforma contra las bases militares y la guerra ha celebrado una mesa redonda en el Centro Cultural Reina Sofía de Cádiz, en la que diferentes ponentes han aportado las claves necesarias para plantear alternativas viables y sostenibles para reemplazar la industria militar por otro modelo que hunda sus raíces en la paz y el progreso social.

Moderado por la periodista Rosa Romero, en el debate han tomado parte trabajadores como Jesús Galván, de la coordinadora de trabajadores del metal, y Miguel Ángel Sevillano, secretario de Acción Sindical de CGT-Sevilla y miembro del comité de empresa de Airbus Tablada; el poeta, escritor y periodista Jesús María Serrano; el ecologista y pacifista Daniel López, y Juan Carlos Rois y Pepe Ambrona, del colectivo Utopía Contagiosa, grupo antimilitarista que propugna una alternativa noviolenta global al modelo de defensa militar basado en la seguridad y el uso de la violencia.

Para evitar susceptibilidades en una provincia a la cola del empleo, que sigue viendo la inversión en industria militar como la panacea a sus males, que espera como agua de mayo que cuaje el prometido contrato de Navantia con Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas, la Plataforma contra las bases militares ha dejado claro su auténtico propósito: plantear un cambio de chip que implique al máximo de agentes sociales y políticos con el objeto de buscar otras salidas a la industria militar a corto y medio plazo.

Premonitorio ha sido que el acto se haya celebrado precisamente en el Reina Sofía, antigua sede del Gobierno Militar, hoy reconvertido en un centro cultural municipal. Porque los ponentes han demostrado que sí es posible aunar fuerzas para, de manera progresiva, ir transformando la utopía en realidad.

De este modo, Galván dejó claro que los propios trabajadores del sector tienen que formar parte de este proceso de desmilitarización a través de un proceso que ponga fin al chantaje del empleo que usa el Gobierno para perpetuar el negocio armamentístico. En la misma línea ahondó Sevillano, quien alertó además contra el oscurantismo y la corrupción que rodean a la industria militar. Por su parte, Serrano abogó por propugnar la efectiva utilización conjunta de la Base Naval de Rota, proponiendo el uso de los terrenos de la base roteña para cultivos sociales y el aprovechamiento de los recursos pesqueros de la playa del almirante.

Alternativas hay por doquier, como dejaron claro los integrantes del colectivo de Utopía Contagiosa, que dieron una lección magistral de cómo el Gobierno español enmascara en sus presupuestos las millonarias inversiones y subvenciones que se destinan a gastos militares, troceándolas en sucesivas partidas en ministerios, comunidades autónomas, diputaciones e incluso ayuntamientos.

Tras ello, tanto Rois como Ambrona sorprendieron al auditorio al dar a conocer novedosas y originales propuestas de reconversión de la industria militar en empresas de producción civil llevados a cabo en diferentes países como Estados Unidos, la antigua Unión Soviética o Rusia, donde las instalaciones en las que antiguamente se fabricaban balas han sido reemplazadas por factorías en las que se confeccionan incluso productos de alimentación como tallarines.

En último término, el ecologista Daniel López concluiría aportando dos modelos concretos y claramente viables para la provincia de Cádiz que se desvelaron como prometedores alternativas tecnológicas que podrían garantizar en la actualidad una amplia rentabilidad: el reciclado ecológico de buques en desuso y la logística de parques eólicos marinos.

Han sido dos horas y media largas de debate apasionado con las que la Plataforma, sin duda, ha dado el primer paso, provocar la reflexión y plantear alternativas serias, responsables y viables para transformar la utopía en realidad. El colectivo no descarta ahora proseguir el camino iniciado con próximos debates en los que poco a poco los representantes políticos vayan implicándose en la conversión de la industria militar hacia el ámbito de producción de bienes civiles. Porque los colectivos sociales y los propios trabajadores ya han demostrado en el Reina Sofía que es posible.

Charla, ¿Hay alternativas a la industria militar?

¿Hay alternativas a la industria militar?, es la pregunta que abrirá el debate que tendrá lugar el próximo 4 de noviembre en Cádiz organizado por la Plataforma contra las bases militares y la guerra.

Lugar: Centro Municipal Reina Sofía, Cádiz a las 11:00 horas.

En la primavera de este año saltó a los medios la noticia del contrato de Navantia con Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas, el mayor contrato de la historia de esta empresa, 2.000 millones de euros, siete millones de horas de trabajo y 5 años de actividad. Noticia que lógicamente generó alivio y expectativas entre la población de nuestra bahía que padece desde hace tiempo un alto porcentaje de desempleo, pero también la queja de colectivos que denunciamos que se trataba de una venta ilegal por incumplir el Tratado sobre el comercio de armas de la ONU que prohíbe la venta de armas para cometer crímenes internacionales, como es el caso de Arabia Saudí que está utilizando su armamento contra la población civil en Yemen.

Ahora estamos ya en otoño y el contrato sigue sin firma definitiva, ya en abril Antonio Noria, presidente del comité de empresa de Navantia-Puerto Real, advertía, en una entrevista en la SER, que el sector naval gaditano no puede depender solo de la construcción de barcos militares; y mientras tanto la Mesa por el Empleo-Bahía de Cádiz no ha parado de trabajar, han redactado un plan con 123 propuestas de empleo para la comarca y ahora están organizando una movilización que cuenta con nuestro apoyo y esperamos que también con el de toda la ciudadanía.

España ocupa el 7º puesto en exportación de armamento y aspira a ser el 6º con la consolidación de Oriente Medio como un mercado prioritario, contando para ello con el mismo rey como embajador, si hace falta, para aparecer en el ranking de las principales potencias. Así son nuestros políticos, obedientes, sometidos a las leyes y estrategias de un sistema económico incapaz de gestionar los recursos naturales, culturales y tecnológicos para evitar el hambre, las desigualdades, las guerras y el cambio climático. Y siguen empeñados en la fabricación y la compra-venta de armamentos cada vez más inútiles en la resolución de los actuales conflictos, nos gustaría saber si los 87 aviones Eurofighter que han supuesto una inversión de 9.254 millones de euros sirven para mucho más que para exhibirlos en desfiles y festivales aéreos. Parecen no haberse enterado de que ya no estamos en la época de la guerra fría cuando había que armarse hasta los dientes para disuadir al enemigo, sino en la de la guerra caliente y más sutil del terrorismo. Los 51 millones de euros diarios en gastos militares del año pasado, 400 € de la renta anual per cápita, no han evitado el atentado de Barcelona, solo con una parte de esa inversión se habrían generado bastantes horas de trabajo para cubrir necesidades sociales.

La conversión de industria militar hacia el ámbito de producción de bienes civiles no es algo novedoso, se hizo en varios países después de cada una de las guerras mundiales. Somos conscientes de que estamos hablando de un proceso largo que requiere mucho estudio y elaboración de planes que deben implicar al máximo de agentes sociales y políticos: gobierno local, autonómico y estatal, colegios profesionales, sindicatos y colectivos sociales para buscar salidas a estas industrias. Con este debate solo pretendemos que reflexionemos sobre si es posible o simplemente soñamos.

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